Comida de domingo con Just Eat

Imagen: https://entreacto.wordpress.com

El domingo amaneció lluvioso, con vientos huracanados y alerta amarilla en A Coruña. El día perfecto para quedarse en casa preparando entradas del blog, estudiando y poniendo un poco de orden en los armarios. Mi santo y yo decidimos que era una buena ocasión para utilizar el vale Just Eat cortesía de Bloguzz del que ya os hablé aquí y disfrutar de comida de restaurante sin necesidad de pisar la calle.

www.just-eat.es  es un sitio especializado en llevar a casa la comida de diferentes tipos de restaurantes de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y A Coruña. Buscar un establecimiento en la zona fue muy sencillo, bastó con introducir nuestro código postal.

A continuación se abrió un listado con los 24 restaurantes de 7 nacionalidades diferentes disponibles en A Coruña. Para agilizar la búsqueda existe la posibilidad de filtrar por nombre de establecimiento o nacionalidad, pero nosotros preferimos consultar la ficha de los locales que, además de brindar información sobre el menú y horarios, contiene una valoración de los usuarios que ya han utilizado este servicio de la que decidimos fiarnos.

Una vez elegido el restaurante bastó con pinchar en el + que figura al lado de cada plato de la carta. En el lateral derecho de la pantalla aparecía en todo momento un sumatorio del importe de los elementos del menú que habíamos ido seleccionando, muy útil para controlar el gasto. Para finalizar tuvimos que introducir nuestros datos de usuario (nombre, dirección de entrega, teléfono de contacto) y elegir el modo de pago: en efectivo o tarjeta de crédito / débito. Una vez confirmado el pedido, no habían transcurrido 40 minutos cuando recibíamos nuestra comida de domingo en casa con una excelente presentación y puntualidad británica.

Lo mejor: la sencillez del proceso y la puntualidad en la entrega.

Lo peor: el extra de 3 euros por servicio a domicilio que aplican algunos restaurantes mientras que otros no lo hacen.

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Acerca de Lucía

Lo que más me hacía disfrutar de niña era hurgar en el armario de mi madre, caracterizarme, y meterme cada día en la piel de una heroína diferente. Ahora, con más de 30 años, encuentro esos momentos de recreo cuando voy al teatro, escucho un concierto, visito una exposición, o simplemente saboreando una copa entre amigos en un local con personalidad. Son breves entreactos en la rutina diaria.
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