Un salón, una mesa con una máquina de escribir, un taburete y un violonchelo, las fotos de toda una vida en las paredes, y André y Dorine. Dos ancianos y su rutina. Un hastío que desaparece de repente, ante el diagnóstico de una enfermedad terminal a uno de los miembros de la pareja. Los integrantes de Kulunka Teatro nos lo cuentan con interpretación gestual, valiéndose de máscaras y sin palabras, porque no hacen falta.

El fin de semana pasado estuvieron en A Coruña, el 24 y el 25 de marzo podréis verlos en Alcalá de Henares.

Imagen: http://kulunkateatro.blogspot.com

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