Solitudes, deliciosa propuesta gestual

Una de las muchas cosas que me enseñó mi abuelo fue el chinchón, el único juego de cartas cuyas reglas consigo recordar. Cuando era niña y pasaba algunos días de vacaciones en su casa, me entusiasmaba acabar las tardes de verano con este  u otros pasatiempos como el dominó o el parchís mientras mi abuela preparaba la cena. Llegó laSigue leyendo “Solitudes, deliciosa propuesta gestual”