Las guerras correctas de Teatro del Barrio

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Imagen vía teatrodeltemple.com

¿Hay o ha habido alguna vez una guerra correcta? Esta frase u otra similar pone punto final al montaje de Teatro del Barrio en coproducción con Teatro del Temple y La Rambleta que se pudo ver el pasado fin de semana en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña.

El autor y director de Las guerras correctas,  Gabriel Ochoa, rememora la entrevista que en 1995 Iñaki Gabilondo hizo a Felipe González en prime time en Televisión Española. Centrada en si  el entonces presidente del gobierno tenía conocimiento o estaba detrás de los GAL, supuso un fuerte varapalo a la popularidad de González. Un episodio que yo no recuerdo (en esa época prestaba poca atención a esos temas) pero con mucha relevancia en el país.

Ochoa, que contó con el asesoramiento de Gabilondo para la elaboración del texto, pero no obtuvo respuesta de los ex dirigentes del PSOE, opta por una puesta en escena sencilla. Dos sillones y dos teléfonos rojos son los únicos elementos en escena, suficientes para dar juego a los cuatro actores que dan vida a los protagonistas del episodio: Manolo Solo (González), Luis Callejo (Gabilondo), Chani Martín (Rubalcaba) y César Tormo (García Candau, director de RTVE entonces).

Una propuesta interesante, bien interpretada y con algún que otro toque de humor que se agradece. De momento no hay previstas más representaciones, pero espero que la de A Coruña no haya sido la última.

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Transición, amable lección de historia reciente

Imagen de una escena del montaje teatral Transición
Imagen de una escena del montaje teatral Transición

Adolfo es un anciano con carácter y algo desorientado que al ser internado en una clínica confunde al director médico que trata de  diagnosticar su dolencia con Gutiérrez Mellado y hasta aquí puedo leer, como dirían en Un, dos, tres, el mítico programa televiso que amenizó las noches de los viernes durante casi 20 años en un país en transición.

Los autores Alfonso Plou y Julio Salvatierra combinan humor y reflexión en esta coproducción de Centro Dramático Nacional, Lom Imprebís, Meridional y Teatro del Temple en la que hay espacio para la música, el baile y la risa, pero también para el drama. Una amable lección de historia reciente que ayuda a comprender cómo hemos llegado a dónde estamos y de dónde vienen nuestros políticos. El reparto al completo hace un gran trabajo. Antonio Valero está grande como Adolfo y me gustó especialmente José Luis Esteban, que encarna a diferentes personajes.

La próxima cita con Transición es el 8 de noviembre en el Teatro Gayarre en Pamplona.

Transition is a theatrical co-production about the recent history of Spain that combines humor and critical thinking. You can see it on November 8 at  Gayarre Theatre in Pamplona.

Luces de Bohemia por Teatro del Temple

No puedo comparar, porque la primera y última vez (hasta anoche) que había tenido la oportunidad de asistir a la representación de Luces de Bohemia fue hace más de 15 años, en invierno, en un Teatro Jofre prácticamente vacío y sin calefacción. Así que sólo recuerdo el frío que hacía, que mi amiga Almudena y yo llegamos a casa más muertas que vivas,  y que nuestras familias no encontraban la manera de hacernos entrar en calor. Con el texto de Valle-Inclán recién revisitado ahora lo sucedido me parece un guiño a la escena en que Latino intenta reanimar a un aterido Max Estrella que, tras empeñar su capa, decide morir frente al portal de su casa.

Se suele justificar la escasez de montajes de Luces de Bohemia alegando que supone un gran esfuerzo y desembolso debido a que en el texto aparecen más de 50 personajes y que se desarrolla en múltiples escenarios. La compañía aragonesa Teatro del Temple ha desbaratado estos argumentos con un montaje impecable en el que 8 actores y actrices se meten en la piel de los más de 50 individuos con texto que aparecen en la obra de Valle y con una escenografía a base de 4 paneles, 3 mesas y unas cuantas sillas que van variando su disposición a lo largo de las 2 horas que dura la función. Una iluminación acertada, una música bien escogida, un vestuario con un toque actual y la dirección de Carlos Martín hacen el resto. Me quedo con dos momentos: el diálogo de Max Estrella con un anarquista catalán con el que comparte celda, y la conversación del marqués de Bradomín con los sepultureros durante su visita al cementerio.

Sobrecoge pensar que algunas de los momentos que vive el protagonista del texto en su periplo por la noche madrileña, ambientado en los años 10 del siglo pasado, se estén repitiendo cien años después.

Esta noche el Teatro Rosalía de A Coruña acoge una nueva función a las 20,30 y el lunes 18 Teatro del Temple estará en Ourense.